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Alemania, un país con la cuarta parte de la población que Estados Unidos, edita al año 94.716 libros, contra 172.000 del país norteamericano, según cifras del 2005.

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Alemania es un país con hábito de consumo de libros 

La asociación alemana del libro cuenta 4208 librerías entre sus miembros y existen alrededor de 14.000 editores de libros en todo el país.

Alemania posee una tradición literaria muy fuerte, que se remonta hasta Goethe según algunos y que forma parte de su orgullo e identidad nacional.

Luego de la 2da Guerra Mundial se inicio un proceso de distribución de libros a todo el país, intentando utilizar la educación para curar las heridas de la guerra, logrando que una gran cantidad de libros estuviesen disponible para toda Alemania en menos de un día.

Esto se lograba incorporando las rutas de distribución de libros junto a las de medicamentos, creando un sistema sumamente eficiente y rápido.

La cultura de libros alemana esta apoyada en la práctica de precios fijos que prohibe hacer descuentos en los precios, excepto que sean libros viejos, dañados o usados, manteniendo un nivel de precios estable en todo el país.

Esto beneficia a los pequeños editores, permitiéndoles ofrecer títulos cuyo costo sería mayor en un mercado libre a precios competitivos, logrando así que la oferta de libros sea mucho mayor y no este limitada a los producidos masivamente por las grandes cadenas.

Aun así este sistema esta amenazado en la actualidad debido a que Suiza ha decidido permitir que sus libros sean vendidos sin el sistema de precios fijos, causando una seria competencia que podría llegar a comprometer a muchos vendedores pequeños.

Aun así, los vendedores alemanes podrían imitar el ejemplo de Francia en la que también existe la fijación de precios, y cobrar más por el traslado de los libros Suizos, haciendo desaparecer la diferencia de precios.

Según muchos editores pequeños, la fijación de precios es la razón por la que continúan en el mercado.