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Soy lectora incansable desde que tenia 10 años, de eso me quedó la miopía, un perenne gusto por leer de todo y una cantidad considerable de libros. Por engorroso que parezca aún guardo todos mis viejos libros desde entonces hasta hoy. Eso abarca todos  mis libros infantiles, una mezcla rara de enciclopedias de Disney (fue un regalo que disfruté mucho) hasta las colecciones de comics de Mafalda. Luego con la madurez comenzaron a gustarme las historias y con los años he pasado por diferentes fases: la filosófica, la política, estoy pasando por la romántica, ciencia ficción, la europea, etc.

El punto es que tengo un cuarto lleno de libros viejos los cuales me negado a vender o a regalar, pero ya he tenido que encarar el hecho de que voy a tener que salir de algunos. Encontré en la red un sitio web llamado Segundalectura.com donde puedo anunciar los libros de los que he decidido desprenderme. En este sitio quienes estén interesados en los libros que yo ofrezco se ponen en contacto conmigo y listo. No me haré millonaria, pero con el dinerillo que reúna seguramente compraré libros nuevos. Es que este gusto por los libros es como un circulo vicioso que creo que nunca terminará, aunque ya tengo  también una buena cantidad de libros electrónicos, pero ese es otro tema.

Hurgando entre las cajas me di cuenta de que he estado guardando libros que en su momento no me gustaron. ¿Porque? Depende. Hay algunos que son de unos autores muy queridos y me daba culpa deshacerme de un libro de alguien que ha escrito maravillosos libros antes. Algo como lealtad del lector. ¿Les ha pasado eso?

De hecho, me di cuenta de que guardar esos libros es inútil, si un libro no me gusta a la primera lectura, sé que nunca lo hará, por lo menos a mi  nunca me ha sucedido lo contrario. También tengo muchos que son malos, de esos libros que una compra por el titulo rimbombante pero con los que te duermes antes de llegar a la pagina 100.