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Charles Baudelaire fue principalmente un poeta, crítico de arte y traductor francés. Tuvo una vida tormentosa y llena de excesos, tal vez por eso desarrolló la capacidad expresar de una manera exquisita su visión del mal. Cuando estaba en sus 20 y tantos y siendo estudiante de derecho en París, se relacionó otros jóvenes escritores con quienes compartía una vida despreocupada y bohemia que causaba grandes disgustos a su familia.

Baudelaire escribió mayormente poesía. Debo reconocer que no es mi genero favorito y que no conocía de la obra de Baudelaire más que por algunas referencias, pero me recomendaron leer la única novela corta que el francés escribió, La Fanfarlo. La historia refleja ese ambiente ambiguo del París del siglo 19 donde la hipocresía de las élites se enfrentaba con ese otro París de los burdeles, las drogas y la vida ligera sin ataduras morales.

El protagonista de la novela es Samuel Cramer un poeta con ansias de gloria y reconocimiento, y que inesperadamente se encuentra un día con Madame Cosmelly, antiguo interés romántico de Samuel. El encuentro no pudo ser más oportuno para ella porque venia urdiendo un plan para cual sólo le faltaba un tonto útil. Ella le “confiesa” a Samuel que se encuentra en una situación muy triste pues su actual esposo ha caído en la redes de una famosa prostituta y bailarina llamada La Fanfarlo. Y que además no se resigna a perder a su marido por lo que pide la ayuda de Samuel.

Ella le cuenta su plan. La idea es que Samuel se acerque a la La Fanfarlo para seducirla y que esta se enamore de él, para que abandone al marido de Madame Cosmelly. Al final el seductor resulta seducido por la bailarina en medio de engaños y despliegue de las bajas pasiones de los personajes que buscan su propio provecho. Aunque las cosas no salen como Madame Cosmelly esperaba el final de Samuel Cramer y La Fanfarlo nos deja pensando en que algunas cosas nunca cambiarán.

La Fanfarlo es una historia divertida por los episodios de aventuras amorales y perversas en las que se meten los personajes. Esto nos hace olvidar por momentos que esta ambientada en la misma París libertina en la que vivió Baudelaire, quien bien podría haber sido uno de los personajes, aunque da la impresión por el tratamiento que Baudelaire les da; que nunca consideraría ninguna similitud entre ellos y él. Un clásico imprescindible en tu biblioteca.